Por: Andrés Bohórquez

El Consejo de Europa alerta del mayor riesgo de corrupción por la ...

Jul. 25/20.- La corrupción es definida por el Programa de las Naciones Unidad para el Desarrollo – PNUD como “el uso del poder para desviar la gestión de lo público hacía el beneficio privado” y precisamente este es el mal que se ha llevado más vidas en Colombia y en el mundo entero. Cerca de 50 billones de pesos le quita la corrupción a nuestro país anualmente, cifra que alarma a algunos y a otros solo en la medida que la misma no los beneficie, de allí unas “máximas inadecuadas” que rezan: “que robe pero que haga”, “que robe, pero poquito”, “la corrupción es inherente al ser humano”, entre otras.

Ni siquiera en los peores momentos hay transparencia, ya vemos como el Procurador General de la Nación, anunció la apertura de procesos disciplinarios por sobrecostos, no solo en los kits humanitarios, sino también en elementos indispensables para enfrentar la pandemia – respiradores artificiales-, esto para hablar del sector público.

Sin embargo, el sector privado no se queda atrás, la especulación y el acaparamiento, ya es el pan de cada día, y vimos que el primer capturado, en tiempos de COVID-19, fue “Caballo”, quien negoció el precio de cebolla a un valor injustificado.

Vi en algún lugar, en una caricatura de Mafalda, del popular Quino, algo que no se me quita de la mente: “No somos un país pobre, somos un país empobrecido por los políticos mafiosos que han desangrado a su propia patria. No nos faltan recursos, nos sobran ladrones”. Es por ello, que urge el apoyo a veedores ciudadanos, colectivos sociales, medios alternativos de comunicación y demás personas interesadas, para que creen Grupos Élite Anticorrupción, pero que además sean valorados, escuchados y por supuesto, que se recupere la Justicia, requisito indispensable para recuperar la confianza en la ciudadanía.

Quiero terminar señalando, que en ocasiones institucionalmente se negocia la transparencia, por aquellos encargados de promoverla, a cambio de uno que otro puesto burocrático, nada más mezquino con la sociedad. ¿Algún día podremos ver un comportamiento correcto, honorable y adecuado en cumplimiento de las funciones públicas?. Amanecerá y veremos. ¡Colombianos, salvemos nosotros la PATRIA!

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