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Por Franklin Ledezma

Premio ANITA VILLALAZ a Julio Yao Villalaz como Escritor del Año 2019

El Dr. Jorge Macías Jaramillo, prominente médico panameño radicado en Méjico, y el suscrito, hemos asumido la noble y formidable tarea de impulsar la candidatura del Dr. Julio Yao Villaláz, probado nacionalista panameño y reconocido internacionalista, para que sea nominado por el nuevo Presidente de la República y aprobado por el Órgano Legislativo, como miembro de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

El método que será empleado por los autores de la iniciativa consistirá en un documento confeccionado por el Dr. Macías Jaramillo, que contiene una amplia exposición de las legítimas credenciales que posee el Dr. Yao Villaláz, quien durante numerosas décadas defendió –y defiende- las justas reivindicaciones panameñas en el área canalera, acción fundamental integrada al alpinismo generacional, que posibilitó la reversión absoluta de ese territorio a la soberanía nacional.

Con el Dr. Yao Villalaz en la Junta Directiva de la ACP, llegará un experto en los distintos aspectos de la vía acuática, especialmente con énfasis en Derecho Internacional, geopolítica mundial y neutralidad, y sus aportes complementarán las otras especialidades presentes en dicha Junta Directiva, que enriquecerán su administración y darán sentido al Canal como patrimonio de la nación panameña.
El siguiente paso que daremos para lograr el objetivo propuesto, será el envío del citado documento a nuestros fraternales contactos nacionales, regionales y mundiales, con el fin de solicitarles respetuosamente que se sumen, mediante su firma, a la propuesta que será remitida al nuevo Presidente de la República y a los recién escogidos miembros de la Asamblea Legislativa.

Los que se adhieran a esta iniciativa, nos enviarán un correo con su firma, oficio que ejercen, número de cédula y si pertenecen o apoyan en nombre de alguna organización. Fraternal saludo. Franklin Ledezma Candanedo (02/07/19).

Guadalajara, Estados Unidos Mexicanos.


Honorables diputados:

Proponemos que el distinguido internacionalista, diplomático de carrera, historiador, figura clave del Tratado del Canal y patriota de tiempo completo, Julio Yao Villalaz, sea designado Director de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá.

Julio Yao Villalaz acaba de ser distinguido como “Escritor del Año 2019” por la FUNDACIÓN ANITA VILLALAZ. Tanto Anita Villalaz como nuestro recomendado son parientes de los creadores del Escudo Nacional: Nicanor Villalaz y Sebastián Villalaz, este último, prócer y padre de la eximia actriz. Nicanor Villalaz redactó, junto a Carlos A. Mendoza y Samuel Lewis, la Declaración de Independencia de 1903. Julio Yao Villalaz fue el primer Agente de la República de Panamá designado por el Gobierno Nacional ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (1989).

Antes de continuar, permítanme presentarme.

Soy panameño, médico cirujano residente en Guadalajara, México. No conozco personalmente a Julio, a quien he estudiado y justipreciado a través de sus escritos y ejecutorias desde hace años y a quien considero mi Maestro a Distancia. Me consta que Julio no busca y, más bien rehúye elogios y homenajes, y que la humildad ha sido una constante de su vida.

Fue el sociólogo, Dr. Marco A. Gandásegui, Jr., quien propuso públicamente el año pasado a Julio Yao como Director de la ACP, con las siguientes palabras: “El presidente Varela tiene la oportunidad de nombrar a panameños calificados. Que piense en Mario Galindo H., Juan Jované, Richard Morales y Julio Yao (académicos), Nelva Reyes (gremialista)” (‘El viacrucis de la ACP', La Estrella de Panamá, 26 de abril de 2018).

Julio Yao ha dicho que me agradece esta propuesta, pero que la considera “fútil y utópica”. Ésta fue mi respuesta: “Recuerde que antes de 1964 eran una utopía las pintas en la Zona: ¡Yankee, Go Home!; que Buda no quería fundar una religión y que el Maestro Jesús tampoco quería que se conocieran sus milagros. Usted considera su candidatura como fútil. Discúlpeme, no estoy de acuerdo. Usted es uno de los pocos que se lo merece”.

Aunque no necesita presentación, digamos lo más pertinente de su vida, que tomo de múltiples correos, conversaciones telefónicas, libros, testimonios y charlas suyas en internet.

Julio inició su lucha a los ocho años de edad contra el Tratado Filós-Hines de 1947. Su maestra y tutora era la insigne Maestra y fundadora del Magisterio Panameño Unido, Sara Sotillo.

En 1949, a raíz del ataque que sufrió de un perro pastor alemán de un militar norteamericano que casi lo mata, hubo que operar a Julio de urgencia en el Santo Tomás, ya que se desangró desde las 4:00 pm hasta las 10:30 pm, tiempo que le tomó caminar a casa y recibir primeros auxilios. El pastor alemán, mucho más grande que Julio, lo atacó sin que el niño supiera que estaba siendo mordido y zarandeado por los aires y sin saber por cuál motivo, pues estaba del lado panameño del “Límite”.

Desesperada, su madre lo llevó a una Clínica del edificio “Penonomé” en El Chorrillo, donde no lo pudieron ayudar, enviándolo en ambulancia a Urgencia del Santo Tomás.

Cuando el médico lo examinó, gritó, “¡hay que operarlo enseguida, los demás que esperen!”. La auxiliar le contestó, ¿y con qué anestesia, doctor, si no tenemos?” “¡Así mismo!”, contestó, y pidió que ocho voluntarios le sujetaran brazos y piernas en tanto que su madre sujetaba su cabeza. Julio se preguntaba a sí mismo, “¿por qué me tiene que pasar esto a mí?” Era medianoche del domingo y el sitio estaba atestado. Operaron a Julio sin anestesia en lo que fue una verdadera tortura, ya que le cortaron primero las partes afectadas y luego lo suturaron. Se desmayaba una y otra vez.

Julio no pudo caminar ni ir a la escuela durante casi medio año a pesar de que su hogar estaba adjunto a la Escuela Manuel José Hurtado y no tenía que atravesar calles. El incidente lo marcó para siempre.

Las autoridades de la Zona del Canal y las nacionales le dieron la espalda. Las primeras le dijeron a la madre de Julio que habían sacrificado al peligroso y enorme mastín -- un perro de la Segunda Guerra -- pero Julio constató que seguía vivo (e intentó matarlo), que el Gobierno de EUA mentía descaradamente y que Panamá se desentendía del trágico suceso. Fue nada menos que Francisco Filós, el del Tratado de Bases de 1947 y Ministro encargado de Gobierno, quien le dijo a Julio y a su madre, Mélida Villalaz de Yao (eran sus vecinos) que “el gobierno no podía hacer nada porque el hecho ocurrió en jurisdicción de EUA.”, lo cual era falso.

Este incidente hizo que Julio Yao se hiciera un juramento a los diez años de edad: dedicar su vida a defender a su patria y a expulsar a los EUA del territorio nacional, tal como hizo una vez Simón Bolívar. Por ese alevoso contrapunto, Julio se hizo experto por cuenta propia en las Relaciones entre Panamá y EUA, egresó como diplomático de carrera, fue profesor de Derecho Internacional y es Analista Internacional de reconocido prestigio. ¡Pocas veces como ésta pudiera decirse que la Providencia marcó la vida de persona alguna!

Me he tomado la libertad de narrar la trayectoria de Julio Yao Villalaz para que ustedes, Honorables Diputados, comprendan la tremenda fuerza moral y espiritual que subyace en la vida de este compatriota, vertical e independiente, que jamás ha pertenecido a ningún partido político para que no haya duda alguna sobre a quién debe su lealtad inquebrantable.

A pesar de ser un guerrero de la pluma, el 9, 10 y 11 de enero de 1964, Julio, diestro en el manejo de armas, tomó su fusil de alta potencia y, exponiendo su vida, disparó a una aeronave norteamericana que violaba nuestro espacio aéreo, obligándola a planear y hacer un aterrizaje forzoso en el aeropuerto militar de Albrook Field (La Estrella de Panamá, 10-11 enero, 1964).

Entre 1966 y 1968, Julio Yao Villalaz combatió los proyectos de tratados Robles-Johnson y orientó a la opinión pública desde El Panamá-América, dirigido por el Dr. Jorge E. Illueca, hacia su rechazo. Todos sus ensayos de esos años fueron compilados en su obra El Canal de Panamá, Calvario de un Pueblo (1972, 1974), libro cabecera del General Omar Torrijos y texto en escuelas secundarias y universidades.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) lo acosó y le exigió desde 1966 hasta 1968 que no siguiera escribiendo, a cambio de jugosas ofertas tanto del gobierno de Marco A. Robles como el de EUA, que Julio rechazó.

A raíz del golpe del 11 de octubre de 1968, Julio, que había contraído matrimonio el día anterior, fue encarcelado en la única celda de castigo en la Cárcel Modelo, con 16 reclusos en un espacio para dos personas, de donde nunca salió al patio o al comedor como todos los presos y tampoco recibió alimentos ni medicinas. No le permitían conversar o ver a otros reclusos y sólo les permitían a los 16 internos, una vez al día, hacer sus necesidades en diez minutos. Tuvo que dormir atado con sábanas a los barrotes de la ventana o la celda, ya que no todos cabían a lo largo del piso.

Un preso “de confianza” le confesó a Julio que, en una reunión del Estado Mayor, Boris Martínez, uno de los golpistas, les rogó a los demás miembros que le permitieran fusilar a todos los “comunistas”, sin lograrlo.

La noche que liberaron a Julio lo llevaron al despacho del director del G2, el Coronel Alejandro “Fulo” Arauz, quien le expresó que le tenían un expediente grueso que no le permitirían liberarlo, pero que había recibido toda clase de papeles en su favor, desde la Iglesia, el Rector de la Universidad y hasta de militares mismos. Julio le respondió que “ese expediente está lleno de mentiras y se lo puedo demostrar página por página”.

Julio Yao le dijo a Arauz que él no había pedido que lo liberaran y que, en cambio, debían soltar a varios compañeros inocentes (Aquiles González, por ejemplo): “Yo sí admito haber escrito artículos, pero nunca tuve bombas en mi auto, como le dijo el Coronel “Botita” García al Dr. Carlos López Guevara, Ministro de Relaciones Exteriores y mi profesor, cuando solicitó verme y saber las razones de mi detención. Por lo tanto, Coronel Arauz, devuélvame a mi celda y suelte antes a los inocentes. ¿Cree usted que una persona que recién se casó el día anterior anda en guerrillas?”

El jefe del G2 le contestó, disgustado: “Ah, y ¿encima de que te voy a soltar, te me vas a poner grosero?” Yao le ripostó: “Vea, Coronel Arauz, yo no he pedido que me suelten pero, si yo salgo por esa puerta, me voy como hombre libre, así que no me mande a sus agentes a espiarme porque a mí también se me calienta la sangre.”

El Coronel Arauz de mala gana le dio las llaves de su auto, y Julio se fue.

Un mes después de su liberación, en enero de 1969, intentaron arrestarlo nuevamente. Pero como el G2 le había advertido que no saldría vivo la próxima vez, bajo una lluvia de balas Julio corrió en su auto y entró a la Zona del Canal, donde fue acogido por amigos panameños y norteamericanos.

Allí rehusó reportarse ante la Policía de la Zona, cuya autoridad Julio no reconocía. Rehusó ser recluido en el Hospital de Corozal y ser deportado a EUA, facultad que Julio les negaba a las autoridades de la Zona, en un barco de la bananera (de la Graceline).

Julio rechazó ofertas tanto del presidente de la Corte Suprema de la Zona, el Juez Crowe, como del gobernador Robert Fleming, quienes le conocían por sus escritos y le brindaron hospedaje en sus casas.

Finalmente, Julio viajó el 19 de diciembre de 1969, becado por el gobierno de Holanda, donde obtuvo, en el Instituto Internacional de Estudios Sociales de La Haya (1970-1971), ubicado en el Palacio de la Reina, el Diploma de Relaciones Internacionales y la Maestría en Ciencias Sociales “Con Distinción Especial”. En 1974, Julio obtuvo el Diploma de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU en Ginebra, Suiza.

Durante una gira de su Instituto a Washington, en mayo de 1970, uno de los agentes que lo acosó en Panamá, John Fosdick, lo secuestró en presencia de sus profesores de La Haya, para interrogarlo y presionarlo en una oficina de la CIA (Intergovernmental Affairs Building), pero Julio logró escapar, lo que generó una protesta del gobierno de Holanda ante EUA.

La CIA envió agentes a Holanda para seguir acosándolo entre mayo y diciembre de 1970, cuando el gobierno neerlandés los expulsó finalmente del país. Durante ese período, Julio tuvo que ser protegido secretamente por su Instituto, que lo escondió en una finca del Norte del país, fronteriza con Dinamarca y, posteriormente, en un apartamento privado de la Reina Juliana con entradas y salidas secretas, ya que los agentes (de Panamá, Colombia y Brasil) montaron vigilancia en las entradas día y noche. Hoy, Julio afirma que esa operación era parte del Plan Cóndor, que asesinó a miles de nacionalistas, progresistas e izquierdistas de América Latina alrededor del mundo.

Por recomendación médica, Julio Yao tuvo que viajar a España a fines de 1971. En Madrid, el embajador Moisés Torrijos se percató de su presencia y le preguntó, en nombre de su hermano, el General Omar Torrijos y del Canciller Juan Antonio Tack, qué opinión le merecían los tres proyectos de tratados negociados hasta entonces por el gobierno nacional.

Julio evaluó cada una de las cláusulas y devolvió los proyectos negociados por Diógenes de la Rosa y el embajador Raúl “Noni” De la Ossa, en Washington, respondiéndoles a Torrijos y Tack que los mismos no satisfacían nuestros intereses nacionales, siendo necesario descartarlos.

En agosto de 1972, Julio viajó a Panamá y, por recomendación del Dr. Jorge Illueca, hizo una visita de cortesía al Canciller Tack. Tack, responsable principal de las negociaciones con EUA, invitó a Julio a ser su asesor personal en política exterior y las negociaciones para un nuevo tratado del Canal. Julio debió suspender su doctorado en Europa para acudir al “llamado de la Patria” y esquivar así el acoso permanente de la CIA. Al preguntarle al Canciller Tack, sobre los proyectos de 1971, respondió: “Los echamos a la basura”.

Antes del inicio de la Reunión del Consejo de Seguridad en marzo de 1973, el canciller Tack y Omar Torrijos le encargaron a Julio Yao diseñar la estrategia ante dicha reunión, incluso redactar la resolución que Panamá debía proponer. Julio viajó en misión sereta a La Haya y trabajó intensamente durante un mes, regresando a fines de diciembre de 1972.

La Reunión estuvo a punto de fracasar cuando Panamá propuso una resolución polémica que fue rechazada ampliamente y que no satisfacía nuestros intereses. Afortunadamente, en una reunión privada entre Omar Torrijos y Julio Yao en Isla Contadora, este último convenció al primero de cambiar el rumbo del Consejo y proponer la resolución de La Haya, la cual fue aprobada por las “trece manos de la dignidad”, al decir del Canciller Tack, aunque vetada por EUA.

Ganada la confianza del jefe de gobierno, el Canciller y jefe de las negociaciones le encargó a Julio redactar, él solamente, la posición de Panamá en la Declaración Conjunta Tack-Kissinger de 7 de febrero de 1974, base del tratado del Canal, la cual no contemplaba el Tratado de Neutralidad, negociado después por el Dr. Aristides Royo, nuevo Ministro de Asuntos del Canal, y no por Tack. Nuestra posición siempre fue que tal neutralidad siempre era intervención.

Julio Yao dictó más de mil conferencias y mesas redondas en las escuelas del país y el extranjero sobre el Canal. Redactó el Plan de Estudios de las Relaciones entre Panamá y EE.UU. para el MEDUCA (1973-2009).

Refutó, en México, autorizado por el Gobierno, las declaraciones del Secretario de Estado, Henry Kissinger (septiembre 1975), quien había dicho que Panamá jamás sería dueña del Canal.

Yao fue embajador especial en decenas de países de todos los continentes como representante del Canciller Tack, en México, Nicaragua, Portugal, Senegal, RPD de Corea (Norte), República Popular China, Kenya, Ghana, Nigeria, Yugoslavia, Hungría, Holanda; Corte Internacional de La Haya, Secretaría General de la ONU, embajador ante el Órgano de Consulta de la OEA (noviembre 1989).

En 1989, Julio Yao redactó la Solicitud de Demanda al Gobierno de EUA en la Corte Internacional por la desestabilización e intervención, previas a la invasión, pero, cuando todo estaba preparado para presentarla en La Haya, el Presidente Encargado, Manuel Solís Palma, llamó a Julio, quien estaba en la sede de la ONU, en Nueva York, y le pidió suspender la iniciativa “porque el Canciller Jorge Ritter tiene otra alternativa.” Julio le dijo no estar de acuerdo, pero que “donde manda capitán no manda marinero”, le contestó.

Durante la discusión del Título Constitucional del Canal (1994), Julio Yao trató de impedir que el Canal, patrimonio de la nación, le fuera enajenado al pueblo. Julio Yao Villalaz fue Vicepresidente del Movimiento Unidad Latinoamericana (1976-1994) y cofundador de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Centroamérica (CODEHUCA, 1978). Tuvo el honor de condecorar al Presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, en el Palacio Presidencial Benito Juárez, con el Premio Unidad Latinoamericana 1975, y pronunciar un discurso sobre sus aportes a la integración latinoamericana. Yao también representó al Rector de la Universidad, Diógenes Cedeño Cenci, en el CSUCA (Consejo Superior de Universidades de Centroamérica) en 1979.

Julio Yao es el autor más fecundo sobre las Relaciones Panamá-EUA; creador y fundador del Instituto del Canal y Estudios Internacionales, a quien el Rector Carlos Iván Zúñiga le negó su dirección. Julio es autor de incontables publicaciones. Su más reciente obra es El Monopolio del Canal y la Invasión a Panamá (EUPAN, 2019) (Ver: Jorge Turner Morales, “La precocidad de Julio Yao”, en Treinta Latinoamericanos en el Recuerdo, México, D.F.).

Ha ganado cuatro premios en Concursos Nacionales e Internacionales de Décimas, dos auspiciados por la ACP y la Unesco. Algunas de sus poesías han sido traducidas a más de 20 idiomas (“Prohibido Olvidar”, sobre la invasión, y “Simplemente, Ahed”, sobre la causa palestina).

Julio ganó tres premios únicos de ensayo sobre Mahatma Gandhi y Harmodio Arias Madrid (1986, 1987) y tiene un LP con sus poesías en la voz de Dora Alexandra, la mejor declamadora de habla hispana, de Colombia, y es miembro de honor de asociaciones de escritores, poetas y artistas de dicho país. Yao organizó el Comité pro Cierre de Mina Petaquilla y la Coordinadora Nacional de Tierras y Aguas y apoyó a la Coordinadora Campesina por la Vida (contra los Embalses) entre 2004 y 2014.

Recibió el Premio Nacional de la Paz 1999, de Serpaj-Panamá, la Medalla de Oro XX Aniversario del PARLACEN (2010-2011, la ‘Bandera Nacional del Estado' (RPD de Corea - 1981) y el Premio Anita Villalaz al Escritor del Año 2019.

Julio Yao es colaborador de la Red Voltaire, de reputación mundial. Fue profesor de Relaciones Internacionales, Derecho Internacional, Relaciones entre Panamá y EE.UU. y Teoría del Estado durante 44 años, en la Universidad de Panamá. Julio estaba recogiendo firmas para lanzar su candidatura independiente a la presidencia en 2014 cuando su salud lo traicionó.

De ser propuesto por el señor presidente Laurentino –Nito- Cortizo y aprobado por los diputados de la Asamblea Nacional, Julio Yao Villalaz será el primer internacionalista en llegar a la Junta Directiva de la Autoridad del Canal, defensor del patrimonio de la nación panameña y la persona más idónea para mantener la vía interoceánica dentro del rol neutral auténtico que el mundo le reclama.

Aprovecho la oportunidad para desearles a ustedes éxitos en su nueva gestión legislativa.

JORGE MACÍAS JARAMILLO
Cédula 2-75-23.
Médico Cirujano, Post Grado en Pediatría, Especialidad
en Medicina de Adolescentes en el Hospital Infantil de
la Ciudad de México.

 

 

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