Por Montserrat Rollano


Pese a haber cambiado a todos los ministros del comité político -a excepción del enroque de Segpres a Interior- el Presidente Sebastián Piñera no consiguió contener las masivas manifestaciones sociales, sino que, por el contrario, motivó nuevas acciones de protesta en todo el país.

Como era de esperar, el anunciado cambio de gabinete del presidente Sebastián Piñera no logró aplacar el descontento social, incluso se convirtió en un aliciente para las protestas que este lunes se reactivaron en distintas ciudades del país.

El mediodía de este lunes, empujado por el levantamiento social de los últimos días, el Mandatario se vio en la obligación de remover a sus colaboradores más cercanos, quienes, al igual que en su primera administración, componían el pilar político y económico del diseño trazado en Apoquindo 3000.

Con ello el Mandatario intentó dar un giro, principalmente comunicacional, mostrando una cara más amable y empática a través de figuras como Karla Rubilar en la Segegob, Gonzalo Blumel en Interior y María José Zaldívar en Trabajo.

No obstante, en un contexto de crispación social, todo indica que dichas señales no fueron suficientes e incluso quedaron opacadas frente a otros nombramientos como Felipe Ward en la Segpres y Julio Isamit en Bienes Nacionales, quienes han sido cuestionados por algunas reprochables declaraciones que van en la línea opuesta a la diversidad y respeto por los derechos humanos.

Y pese a que durante las horas previas al ajuste ministerial se especulaba la conformación de un gabinete de carácter más “social”, con un perfil ligado a lo público, lo cierto es que aquello no ocurrió. Muy por el contrario, el nuevo ministro de Hacienda, Ignacio Briones, al igual que su par de Economía, Lucas Palacios, es ingeniero comercial de la Universidad Católica con experiencia en el sector público, pero fundamentalmente en el mundo privado.

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