Por Malcolm Rumbos


May 24/20.- Lemos en el portal de Aporrea esta noticia: “(VIDEO) Cancillería chilena pide al Consulado de Venezuela que se haga cargo de migrantes que quieren regresar al país”, y, por supuesto, observamos que se trata de una noticia de la propia cosecha de su equipo de redacción y, obviamente, con la cooperación de algún comunicador chileno, o -quizás-, de los compatriotas nuestros que hacen parte del grupo que espera retornar al país.

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Se hace demasiado patente en la nota, el empeño de su redactor o redactores, en intentar demostrar allí una perversa conducta del gobierno venezolano por la suerte de esos compatriotas, congregados en las calles de Santiago, dejados a la intemperie, a la buena de Dios, sencillamente porque le importa un pito…(al gobierno), y tanto es ese su objetivo, que resaltan en la nota, la "preocupación" del Canciller chileno, Ribera, quien dijo en una “grabación”, que de forma anónima se paseó por la zona donde se concentran estos venezolanos, y verificó –efectivamente- “la situación de cientos de venezolanos instalados en carpas ocupando gran parte de la calle y soportando la caída de las temperaturas y lluvias del otoño austral, con mínimas de 4 grados durante las noches.”

Se agrega en la nota, que Ribera dijo -igualmente-, comprometer su responsabilidad, no obstante desconocer su Gobierno al de Nicolás Maduro, para que el Consulado de Venezuela facilite un avión que traslade a estas personas a su país.

En un empeño por hacer menos perversa la nota, seguidamente se añade que “250 venezolanos ya retornaron hace dos semanas.”

Nos preguntamos: ¿ más allá de que los equipos de dirección y redacción de ese portal, adversen al Gobierno Revolucionario y Chavista, desconocen acaso sus integrantes, el gran esfuerzo que este Gobierno ha venido haciendo para repatriar a cientos de miles de compatriotas, quienes, producto de la crisis inducida por la bárbara agresión a que ha sido sometido el país por más de cinco años, salieron hacia otros destinos del continente, gracias a una campaña perversa que los instaba a irse, y que los convencía de ser esa la mejor solución para resolver las carencias que la situación les planteaba ? Porque de eso nada se agrega en la nota...

No nos vengan ahora con el cuento de que no están al tanto de los cientos de vuelos de Conviasa, que han ido por buena parte del mundo a rescatar (ojo, a rescatar…!!!, no a recoger), a compatriotas que han quedado en condiciones demasiado precarias, porque han sido víctimas de todo tipo de maltratos, marginaciones y discriminaciones sin piedad alguna; tenidos los más, como delincuentes de la peor laya, y quienes debieron abandonar, obligados, a título de ejemplo, hasta los lugares de alojamiento, con hijos recién nacidos o con sus padres ya avanzados en edad, porque no hubo figura oficial alguna -en esos países-, que saliera a auxiliarlos, sino que más bien aparecieron voces que aplaudieron esos maltratos y prestaron sus cuerpos policiales para que por medio de la represión, tuvieran que acatar y aceptar su destino, como “parias infelices y despreciables” que eran, y a los que adicionalmente les gritaban: “váyanse, malditos, a joder a su país” (como ocurrió en Ecuador y en el Perú).

Los trabajos que conseguían eran para esclavos, con salarios ínfimos, con horarios que se extendían más allá de las 10 a 14 horas diarias y bajo tratos despóticos. Y a quienes no tenían sus papeles en regla, se les chantajeaba con denunciarlos si se atrevían a hacer públicas esas condiciones laborales que tenían.

Todo esto se hizo público, porque en las redes, más allá del antichavismo enfermizo que las controla, se colaban y aún sigue ocurriendo, muchas denuncias de tan denigrantes maltratos…

De manera que con estas líneas lo que perseguimos es reiterarles a los responsables de Aporrea, más allá de las posiciones políticas que tengan, que si es propósito de ustedes hacer de ese medio de opinión política, también una voz para la información, que por favor hagan todo lo indecible por diferenciarse de las agencias de noticias y medios al servicio de los intereses del gran capital y del neoliberalismo, e intenten hacer el esfuerzo por fijar una línea de conducta que, a todo evento, preserve el profesionalismo informativo, el equilibrio y la verdad.

Sobre esta última, si el suceso lo impone, agregar todas aquellas verdades que hayan podido aflorar pos evento…

Nada de eso es imposible y menos para un medio como Aporrea que mantiene como eslogan de su línea editorial: “Comunicación popular para la construcción del socialismo del siglo XXI”.

Para lograr dicha meta, no basta con decirlo, sino que se hace preciso denunciar con coraje y sin pausa alguna, los planes del imperialismo yanqui para destruir a nuestro país, con el concurso de gobiernos vasallos y de una cáfila de traidores criollos, a través de mafias del terrorismo y del narcotráfico internacional… Y, por favor, jamás prestarse, bajo ninguna excusa, a manipular, tergiversar y/o edulcorar información que bien la pueda utilizar el imperio como respaldo para sus planes de agresión y control de nuestros pueblos…

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