Por Pablo Eduardo García Peña

Crisis y emergencias en la nueva era de la información, material ...
Ab. 6/20.- Ante los duros cuestionamientos sobre manipulación de la información, visiones sesgadas y malintencionadas, defensa a ultranza de personajes e interpretación servil de los hechos, reportajes publicitarios presentados como la gran noticia, los medios masivos y tradicionales se hayan envueltos en un profundo debate, que solo la mano despiadada del tiempo podrá dirimir.

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Semejante estado de cosas, acentuado por las salidas siempre pirotécnicas y artificiales de personajes como la periodista famosa por sus escándalos y no por sus aportes a esta digna profesión, los muy bien remunerados periodistas de la emisora del final del abecedario discutiendo “al aire” sobre las rebajas salariales ante la crisis y las renuncias de dos de los más reconocidos columnistas independientes de nuestro país, nos muestran un panorama desolador, para los colombianos del común que ven como “son usados” por los medios de manera descarada, en pos de una audiencia que los justifique, y peor aún, tal situación permite que fuerzas oscuras destruyan sin oposición los frágiles cimientos de la democracia colombiana.

Y en la intención de aferrarse a sus cargos, obtenidos en algunos casos como herencia o bendición del anterior funcionario, o como producto de la compra de votos o la manipulación del electorado, los más importantes cargos de nuestra nación (con contadas excepciones) se ven obligados por interés o por necesidad a participar de la “feria de las vanidades”, en que se han convertido los medios de comunicación actuales. La pauta publicitaria, la compra de servicios periodísticos, las entrevistas exclusivas y los reportajes publicitarios, que resaltan gestiones mediocres o exaltan obras en la mayoría de los casos imaginarias, son las sucias costumbres adoptadas por políticos y gobernantes, periodistas y medios de comunicación, en los tiempos modernos. Época donde vale más la pauta obtenida por presión o manipulación, que el reportaje bien concebido, la investigación rigurosa o la denuncia que defienda los derechos de los ciudadanos.

Si el paisaje desértico es el común denominador del país nacional, a nivel regional la situación se torna árida y desconsoladora. Los periodistas, fotógrafos y comunicadores, que cubren las regiones, en nuestro caso, el departamento de Cundinamarca, vemos impávidos como la gran información es presentada en los medios masivos, con la anuencia de los funcionarios, primero en las grandes cadenas o en las publicaciones famosas, prácticamente de la mano del gobernante de turno.

Surgen inmediatamente varias preguntas, ¿Si los periodistas de los grandes medios nunca o casi nunca están presentes en la cotidianidad del departamento, como hacen para estar tan bien informados? ¿Por qué las grandes noticias del departamento son presentadas en los medios masivos de primera mano y con la fuente prácticamente amarrada al escritorio del periodista de turno?, ¿Por qué los “grandes logros” de nuestros dirigentes aparecen expresamente en dichos medios? Y tal vez, nace el más simple pero demoledor cuestionamiento de la gente y de los periodistas que diariamente están al tanto de la realidad departamental ¿Por qué no informan los periodistas regionales, comunitarios y municipales y sus medios de comunicación? Viene siendo hora se reconozca el trabajo honrado, serio, comprometido, de los periodistas, comunicadores y fotógrafos de Cundinamarca, no podemos negar la importancia con todas sus virtudes y defectos de los medios masivos, no podemos ocultar el trabajo honesto y responsable de incontables alcaldes, concejales y funcionarios departamentales y municipales, pero no podemos negar el aporte valioso y transparente de los medios comunitarios y Alternativos, municipales, en la salvaguardia de la democracia informativa, en la lucha de los ciudadanos por contar “su historia”, en últimas, volver la mirada a los periodistas que cubren, en la mayoría de los casos en condiciones deplorables, y que sin fuegos de artificio, informan honestamente sobre cada municipio y vereda de nuestro hermoso departamento.

*Pablo Eduardo García Peña
Editor General
La Tribuna de las Regiones

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