Jul. 6/20.- Juana y Genoveva líderes de las doce mujeres de Bojayá – Créditos Made In Chocó

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● 12 mujeres de Bojayá cultivaron 24 hectáreas de plátano, que se vendieron en tiempo récord en Quibdó.

● La comunidad indígena y la afrodescendiente se unieron como símbolo de reconciliación a través de la cúrcuma.

● Después de una época de desintegración entre la comunidad, la posibilidad de tener su propia parcela reunió a los bojayaseños.

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JULIO, 2020. En Bojayá, municipio de Chocó se llevan a cabo dos procesos inspirados en el aprovechamiento de los cultivos como la cúrcuma y el plátano. Por un lado, 12 mujeres de diferentes comunidades del municipio, hacen parte de la producción de plátano; por otra parte, la comunidad afrodescendiente y la comunidad indígena, son quienes llevan a cabo el cultivo y procesamiento de la cúrcuma. Ambas acciones representan un símbolo de confianza y reconciliación con el pasado y el territorio.

‘’Es increíble ver la movilización, la propuesta y el impacto que tuvo en la comunidad, especialmente tratándose de acciones que integran el proceso de producción agrícola y fortalecimiento de género. Estas acciones han confirmado que el empoderamiento económico con enfoque de género ayudan a disminuir tensiones familiares y disminuyen además la violencia de género’’, 

Juana y Genoveva, líderes de esta iniciativa, son dos mujeres que a través de la confianza y el empoderamiento han reunido a sus comunidades sumando así esfuerzos para fortalecer este encadenamiento productivo que actualmente representa su sustento. Estas familias recibieron hace algunos años, parcelas que cuentan con 24 hectáreas para plantación, las cuales les permitieron no solo cultivar plátanos, sino también confianza y reconciliación a través del trabajo en equipo.

Una labor que les ha permitido reconstruir su tejido social reuniendo a las comunidades que se habían desintegrado tras un contexto de violencia y conflictos, pero que en conjunto y trabajando por un mismo objetivo, supieron desde la resiliencia redefinirse como comunidad, con actividades productivas que más allá de sus beneficios económicos les ha permitido fortalecer las relaciones entre la comunidad, convirtiendo a Bojayá en un territorio símbolo de la reconciliación del país.

Por otro lado la cúrcuma, fue la excusa para que dos comunidades de Bojayá que no convivían entre sí Asovivu y Asoprosanjosé, las cuales representan a la comunidad afrodescendiente e indígena del territorio, se integrarán por un mismo propósito: un proyecto productivo que impulsaría nuevas oportunidades para su beneficio. Estas comunidades plantaban la cúrcuma dándole por nombre azafrán. Cuando conocieron las propiedades de esta planta y sus usos en la gastronomía, reconocieron su gran potencial y dejando de lado los prejuicios del pasado, sacaron adelante un proyecto que hoy da trabajo a más de 200 familias.

“Trabajar la confianza, la cooperación y la empatía hizo que sumáramos esfuerzos, nos conociéramos de una mejor manera y definiéramos caminos de trabajo conjunto”, comenta Baldolovino Dumaza Cuñapa. Uno de los tantos testimonios que expresan el trabajo mancomunado de estas comunidades, los cuales se encuentran reseñados en el portal de este proyecto
En este día no solo se llevó a cabo la venta masiva por encargo e in situ de los plátanos, sino también se hizo la entrega oficial de 90 implementos de bioseguridad al Hospital de Bojayá, el Hospital San Francisco de Asís y Hospital Ismael Roldán Valencia creados por las mujeres tejedoras de sueños en Quibdó junto a las máscaras de los implementos que fueron creadas por niñas, niños y jóvenes de la Escuela de Robótica de Quibdó. Finalmente, el día cerró con la entrega de mercados en donde los plátanos de Bojayá también estuvieron presentes gracias al aporte de la Fundación ACDI/VOCA LA.

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